Monday, December 22, 2014

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana, diagnosticadas por el Papa Francisco

Saludos!

No deja de sorprenderme cada día el mensaje o los mensajes que el Papa Francisco emite para toda la Iglesia y estando en la víspera de la Navidad, este mensaje que envía a toda la Iglesia, principalmente a la curia, sin duda alguna, nos debe de llevar a reflexionar en el día de día de nuestro vivir y servir.



VATICANO, 22 Dic. 14 / 10:33 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco tuvo este lunes su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad y en su discurso advirtió que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

En la Sala Clementina, Francisco dijo a los miembros de los dicasterios, tribunales, consejos, oficinas y comisiones, que es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia, “es decir como un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo”.

“La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia. Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor”, dijo el Papa, que invitó al examen de conciencia para prepararse a la Navidad y luego enumeró las quince enfermedades:

1 – ''La enfermedad de sentirse ‘inmortal’, ‘inmune’ o incluso ‘indispensable’, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.

2 – “La enfermedad de ‘martalismo’ (en referencia a Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente, ‘la mejor parte’: Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a ‘descansar’ porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un ‘tiempo de calidad’ con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que ‘hay un tiempo para todo’”.

3 –  ''La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual:.. Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en ‘máquinas de trabajo’ y no en ‘hombres de Dios’... Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden ‘los sentimientos de Jesús’”.

4 – ''La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".

5 – ''La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo''.

6 – ''La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten, cada vez más, en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos''.

7 – ''La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa y un falso ‘quietismo’”.

8 – ''La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.

9 – ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y en muchos casos en ‘asesino a sangre fría’ de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas''.

10 – ''La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal''.

11 – ''La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos”.

12 – ''La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás - especialmente a aquellos considerados inferiores - con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo”.

13 – ''La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente”.

14 – ''La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en ‘un cáncer’ que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño - escándalos - especialmente a nuestros hermanos más pequeños”.

15 – ''La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros”.

“Hermanos – señaló Francisco -, tales enfermedades y tentaciones son naturalmente un peligro para cada cristiano y cada curia, comunidad, congregación, parroquia, movimiento eclesial y pueden golpear a nivel individual y comunitario”.

Ante ello, aseguró que “solo el Espíritu Santo – el ánima del Cuerpo Místico de Cristo, como lo afirma el Credo Niceno Constantinopolitano: ‘Creo…en el Espíritu Santo, Señor y vivificador-, sana toda enfermedad. Es el Espíritu Santo que sostiene cada sincero esfuerzo de purificación y toda buena voluntad de conversión. Él nos hace entender que cada miembro participa en la santificación del cuerpo y a su debilitamiento”.

“La curación – indicó Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”.

“Por lo tanto, en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir ‘según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad’''.

''Una vez leí que los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuánto daño puede causar un sacerdote que ‘cae’ a todo el cuerpo de la Iglesia''.

“Por lo tanto, para no caer en estos días que nos preparamos a la Confesión, pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, que sane las heridas del pecado que cada uno de nosotros lleva en su corazón y sostenga a la Iglesia y a la Curia a fin de que seamos sanos y resanados, santos y santificados, para la gloria de su Hijo y la salvación nuestra y del mundo entero. Pidámosle que nos haga amar a la Iglesia como la ama Cristo, su Hijo y Señor nuestro, y de tener el coraje de reconocernos pecadores y necesitados de su Misericordia y de no tener temor de nuestra mano entre sus manos maternas”, concluyó.

Referencia: https://www.aciprensa.com/noticias/estas-son-las-15-enfermedades-de-la-curia-vaticana-diagnosticadas-por-el-papa-francisco-64748/

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana, diagnosticadas por el Papa Francisco

Saludos!

No deja de sorprenderme cada día el mensaje o los mensajes que el Papa Francisco emite para toda la Iglesia y estando en la víspera de la Navidad, este mensaje que envía a toda la Iglesia, principalmente a la curia, sin duda alguna, nos debe de llevar a reflexionar en el día de día de nuestro vivir y servir.



VATICANO, 22 Dic. 14 / 10:33 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco tuvo este lunes su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad y en su discurso advirtió que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

En la Sala Clementina, Francisco dijo a los miembros de los dicasterios, tribunales, consejos, oficinas y comisiones, que es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia, “es decir como un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo”.

“La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia. Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor”, dijo el Papa, que invitó al examen de conciencia para prepararse a la Navidad y luego enumeró las quince enfermedades:

1 – ''La enfermedad de sentirse ‘inmortal’, ‘inmune’ o incluso ‘indispensable’, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.

2 – “La enfermedad de ‘martalismo’ (en referencia a Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente, ‘la mejor parte’: Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a ‘descansar’ porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un ‘tiempo de calidad’ con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que ‘hay un tiempo para todo’”.

3 –  ''La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual:.. Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en ‘máquinas de trabajo’ y no en ‘hombres de Dios’... Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden ‘los sentimientos de Jesús’”.

4 – ''La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".

5 – ''La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo''.

6 – ''La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten, cada vez más, en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos''.

7 – ''La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa y un falso ‘quietismo’”.

8 – ''La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.

9 – ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y en muchos casos en ‘asesino a sangre fría’ de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas''.

10 – ''La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal''.

11 – ''La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos”.

12 – ''La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás - especialmente a aquellos considerados inferiores - con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo”.

13 – ''La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente”.

14 – ''La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en ‘un cáncer’ que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño - escándalos - especialmente a nuestros hermanos más pequeños”.

15 – ''La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros”.

“Hermanos – señaló Francisco -, tales enfermedades y tentaciones son naturalmente un peligro para cada cristiano y cada curia, comunidad, congregación, parroquia, movimiento eclesial y pueden golpear a nivel individual y comunitario”.

Ante ello, aseguró que “solo el Espíritu Santo – el ánima del Cuerpo Místico de Cristo, como lo afirma el Credo Niceno Constantinopolitano: ‘Creo…en el Espíritu Santo, Señor y vivificador-, sana toda enfermedad. Es el Espíritu Santo que sostiene cada sincero esfuerzo de purificación y toda buena voluntad de conversión. Él nos hace entender que cada miembro participa en la santificación del cuerpo y a su debilitamiento”.

“La curación – indicó Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”.

“Por lo tanto, en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir ‘según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad’''.

''Una vez leí que los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuánto daño puede causar un sacerdote que ‘cae’ a todo el cuerpo de la Iglesia''.

“Por lo tanto, para no caer en estos días que nos preparamos a la Confesión, pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, que sane las heridas del pecado que cada uno de nosotros lleva en su corazón y sostenga a la Iglesia y a la Curia a fin de que seamos sanos y resanados, santos y santificados, para la gloria de su Hijo y la salvación nuestra y del mundo entero. Pidámosle que nos haga amar a la Iglesia como la ama Cristo, su Hijo y Señor nuestro, y de tener el coraje de reconocernos pecadores y necesitados de su Misericordia y de no tener temor de nuestra mano entre sus manos maternas”, concluyó.

Referencia: https://www.aciprensa.com/noticias/estas-son-las-15-enfermedades-de-la-curia-vaticana-diagnosticadas-por-el-papa-francisco-64748/

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana, diagnosticadas por el Papa Francisco

Saludos!

No deja de sorprenderme cada día el mensaje o los mensajes que el Papa Francisco emite para toda la Iglesia y estando en la víspera de la Navidad, este mensaje que envía a toda la Iglesia, principalmente a la curia, sin duda alguna, nos debe de llevar a reflexionar en el día de día de nuestro vivir y servir.



VATICANO, 22 Dic. 14 / 10:33 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco tuvo este lunes su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad y en su discurso advirtió que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

En la Sala Clementina, Francisco dijo a los miembros de los dicasterios, tribunales, consejos, oficinas y comisiones, que es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia, “es decir como un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo”.

“La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia. Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor”, dijo el Papa, que invitó al examen de conciencia para prepararse a la Navidad y luego enumeró las quince enfermedades:

1 – ''La enfermedad de sentirse ‘inmortal’, ‘inmune’ o incluso ‘indispensable’, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.

2 – “La enfermedad de ‘martalismo’ (en referencia a Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente, ‘la mejor parte’: Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a ‘descansar’ porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un ‘tiempo de calidad’ con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que ‘hay un tiempo para todo’”.

3 –  ''La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual:.. Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en ‘máquinas de trabajo’ y no en ‘hombres de Dios’... Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden ‘los sentimientos de Jesús’”.

4 – ''La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".

5 – ''La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo''.

6 – ''La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten, cada vez más, en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos''.

7 – ''La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa y un falso ‘quietismo’”.

8 – ''La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.

9 – ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y en muchos casos en ‘asesino a sangre fría’ de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas''.

10 – ''La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal''.

11 – ''La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos”.

12 – ''La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás - especialmente a aquellos considerados inferiores - con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo”.

13 – ''La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente”.

14 – ''La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en ‘un cáncer’ que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño - escándalos - especialmente a nuestros hermanos más pequeños”.

15 – ''La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros”.

“Hermanos – señaló Francisco -, tales enfermedades y tentaciones son naturalmente un peligro para cada cristiano y cada curia, comunidad, congregación, parroquia, movimiento eclesial y pueden golpear a nivel individual y comunitario”.

Ante ello, aseguró que “solo el Espíritu Santo – el ánima del Cuerpo Místico de Cristo, como lo afirma el Credo Niceno Constantinopolitano: ‘Creo…en el Espíritu Santo, Señor y vivificador-, sana toda enfermedad. Es el Espíritu Santo que sostiene cada sincero esfuerzo de purificación y toda buena voluntad de conversión. Él nos hace entender que cada miembro participa en la santificación del cuerpo y a su debilitamiento”.

“La curación – indicó Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”.

“Por lo tanto, en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir ‘según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad’''.

''Una vez leí que los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuánto daño puede causar un sacerdote que ‘cae’ a todo el cuerpo de la Iglesia''.

“Por lo tanto, para no caer en estos días que nos preparamos a la Confesión, pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, que sane las heridas del pecado que cada uno de nosotros lleva en su corazón y sostenga a la Iglesia y a la Curia a fin de que seamos sanos y resanados, santos y santificados, para la gloria de su Hijo y la salvación nuestra y del mundo entero. Pidámosle que nos haga amar a la Iglesia como la ama Cristo, su Hijo y Señor nuestro, y de tener el coraje de reconocernos pecadores y necesitados de su Misericordia y de no tener temor de nuestra mano entre sus manos maternas”, concluyó.

Referencia: https://www.aciprensa.com/noticias/estas-son-las-15-enfermedades-de-la-curia-vaticana-diagnosticadas-por-el-papa-francisco-64748/

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana, diagnosticadas por el Papa Francisco

Saludos!

No deja de sorprenderme cada día el mensaje o los mensajes que el Papa Francisco emite para toda la Iglesia y estando en la víspera de la Navidad, este mensaje que envía a toda la Iglesia, principalmente a la curia, sin duda alguna, nos debe de llevar a reflexionar en el día de día de nuestro vivir y servir.



VATICANO, 22 Dic. 14 / 10:33 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco tuvo este lunes su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad y en su discurso advirtió que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

En la Sala Clementina, Francisco dijo a los miembros de los dicasterios, tribunales, consejos, oficinas y comisiones, que es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia, “es decir como un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo”.

“La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia. Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor”, dijo el Papa, que invitó al examen de conciencia para prepararse a la Navidad y luego enumeró las quince enfermedades:

1 – ''La enfermedad de sentirse ‘inmortal’, ‘inmune’ o incluso ‘indispensable’, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.

2 – “La enfermedad de ‘martalismo’ (en referencia a Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente, ‘la mejor parte’: Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a ‘descansar’ porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un ‘tiempo de calidad’ con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que ‘hay un tiempo para todo’”.

3 –  ''La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual:.. Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en ‘máquinas de trabajo’ y no en ‘hombres de Dios’... Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden ‘los sentimientos de Jesús’”.

4 – ''La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".

5 – ''La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo''.

6 – ''La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten, cada vez más, en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos''.

7 – ''La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa y un falso ‘quietismo’”.

8 – ''La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.

9 – ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y en muchos casos en ‘asesino a sangre fría’ de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas''.

10 – ''La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal''.

11 – ''La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos”.

12 – ''La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás - especialmente a aquellos considerados inferiores - con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo”.

13 – ''La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente”.

14 – ''La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en ‘un cáncer’ que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño - escándalos - especialmente a nuestros hermanos más pequeños”.

15 – ''La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros”.

“Hermanos – señaló Francisco -, tales enfermedades y tentaciones son naturalmente un peligro para cada cristiano y cada curia, comunidad, congregación, parroquia, movimiento eclesial y pueden golpear a nivel individual y comunitario”.

Ante ello, aseguró que “solo el Espíritu Santo – el ánima del Cuerpo Místico de Cristo, como lo afirma el Credo Niceno Constantinopolitano: ‘Creo…en el Espíritu Santo, Señor y vivificador-, sana toda enfermedad. Es el Espíritu Santo que sostiene cada sincero esfuerzo de purificación y toda buena voluntad de conversión. Él nos hace entender que cada miembro participa en la santificación del cuerpo y a su debilitamiento”.

“La curación – indicó Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”.

“Por lo tanto, en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir ‘según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad’''.

''Una vez leí que los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuánto daño puede causar un sacerdote que ‘cae’ a todo el cuerpo de la Iglesia''.

“Por lo tanto, para no caer en estos días que nos preparamos a la Confesión, pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, que sane las heridas del pecado que cada uno de nosotros lleva en su corazón y sostenga a la Iglesia y a la Curia a fin de que seamos sanos y resanados, santos y santificados, para la gloria de su Hijo y la salvación nuestra y del mundo entero. Pidámosle que nos haga amar a la Iglesia como la ama Cristo, su Hijo y Señor nuestro, y de tener el coraje de reconocernos pecadores y necesitados de su Misericordia y de no tener temor de nuestra mano entre sus manos maternas”, concluyó.

Referencia: https://www.aciprensa.com/noticias/estas-son-las-15-enfermedades-de-la-curia-vaticana-diagnosticadas-por-el-papa-francisco-64748/

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana, diagnosticadas por el Papa Francisco

Saludos!

No deja de sorprenderme cada día el mensaje o los mensajes que el Papa Francisco emite para toda la Iglesia y estando en la víspera de la Navidad, este mensaje que envía a toda la Iglesia, principalmente a la curia, sin duda alguna, nos debe de llevar a reflexionar en el día de día de nuestro vivir y servir.



VATICANO, 22 Dic. 14 / 10:33 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco tuvo este lunes su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad y en su discurso advirtió que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

En la Sala Clementina, Francisco dijo a los miembros de los dicasterios, tribunales, consejos, oficinas y comisiones, que es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia, “es decir como un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo”.

“La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia. Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor”, dijo el Papa, que invitó al examen de conciencia para prepararse a la Navidad y luego enumeró las quince enfermedades:

1 – ''La enfermedad de sentirse ‘inmortal’, ‘inmune’ o incluso ‘indispensable’, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.

2 – “La enfermedad de ‘martalismo’ (en referencia a Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente, ‘la mejor parte’: Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a ‘descansar’ porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un ‘tiempo de calidad’ con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que ‘hay un tiempo para todo’”.

3 –  ''La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual:.. Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en ‘máquinas de trabajo’ y no en ‘hombres de Dios’... Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden ‘los sentimientos de Jesús’”.

4 – ''La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".

5 – ''La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo''.

6 – ''La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten, cada vez más, en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos''.

7 – ''La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa y un falso ‘quietismo’”.

8 – ''La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.

9 – ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y en muchos casos en ‘asesino a sangre fría’ de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas''.

10 – ''La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal''.

11 – ''La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos”.

12 – ''La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás - especialmente a aquellos considerados inferiores - con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo”.

13 – ''La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente”.

14 – ''La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en ‘un cáncer’ que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño - escándalos - especialmente a nuestros hermanos más pequeños”.

15 – ''La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros”.

“Hermanos – señaló Francisco -, tales enfermedades y tentaciones son naturalmente un peligro para cada cristiano y cada curia, comunidad, congregación, parroquia, movimiento eclesial y pueden golpear a nivel individual y comunitario”.

Ante ello, aseguró que “solo el Espíritu Santo – el ánima del Cuerpo Místico de Cristo, como lo afirma el Credo Niceno Constantinopolitano: ‘Creo…en el Espíritu Santo, Señor y vivificador-, sana toda enfermedad. Es el Espíritu Santo que sostiene cada sincero esfuerzo de purificación y toda buena voluntad de conversión. Él nos hace entender que cada miembro participa en la santificación del cuerpo y a su debilitamiento”.

“La curación – indicó Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”.

“Por lo tanto, en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir ‘según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad’''.

''Una vez leí que los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuánto daño puede causar un sacerdote que ‘cae’ a todo el cuerpo de la Iglesia''.

“Por lo tanto, para no caer en estos días que nos preparamos a la Confesión, pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, que sane las heridas del pecado que cada uno de nosotros lleva en su corazón y sostenga a la Iglesia y a la Curia a fin de que seamos sanos y resanados, santos y santificados, para la gloria de su Hijo y la salvación nuestra y del mundo entero. Pidámosle que nos haga amar a la Iglesia como la ama Cristo, su Hijo y Señor nuestro, y de tener el coraje de reconocernos pecadores y necesitados de su Misericordia y de no tener temor de nuestra mano entre sus manos maternas”, concluyó.

Referencia: https://www.aciprensa.com/noticias/estas-son-las-15-enfermedades-de-la-curia-vaticana-diagnosticadas-por-el-papa-francisco-64748/

Tuesday, November 25, 2014

Indicaciones para el trabajo semestral de 5 Semestre CMB Unidad Norte - Sección Preparatoria







Saludos!




A continuación te presento las instrucciones finales para la realización del trabajo semestral de informática V.

Gracias!

Monday, May 26, 2014

Discurso del Papa Francisco a sacerdotes, religiosos y seminaristas en la Iglesia de Getsemaní

Saludos!


Les comparto el mensaje del Papa Francisco que dirige a los sacerdotes, religiosos y seminaristas en su visita a Tierra Santa.





Papa Francisco en Tierra Santa: Discurso del Papa Francisco a sacerdotes, religiosos y seminaristas en la Iglesia de Getsemaní

“Salió… al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos”.

Cuando llegó la hora señalada por Dios para salvar a la humanidad de la esclavitud del pecado, Jesús se retiró aquí, a Getsemaní, a los pies del monte de los Olivos. Nos encontramos en este lugar santo, santificado por la oración de Jesús, por su angustia, por su sudor de sangre; santificado sobre todo por su “sí” a la voluntad de amor del Padre. Sentimos casi temor de acercarnos a los sentimientos que Jesús experimentó en aquella hora; entramos de puntillas en aquel espacio interior donde se decidió el drama del mundo.

En aquella hora, Jesús sintió la necesidad de rezar y de tener junto a sí a sus discípulos, a sus amigos, que lo habían seguido y habían compartido más de cerca su misión. Pero aquí, en Getsemaní, el seguimiento se hace difícil e incierto; se hace sentir la duda, el cansancio y el terror. En el frenético desarrollo de la pasión de Jesús, los discípulos tomarán diversas actitudes en relación a su Maestro: de acercamiento, de alejamiento, de incertidumbre.



Nos hará bien a todos nosotros, obispos, sacerdotes, personas consagradas, seminaristas, preguntarnos en este lugar: ¿quién soy yo ante mi Señor que sufre?

¿Soy de los que, invitados por Jesús a velar con él, se duermen y, en lugar de rezar, tratan de evadirse cerrando los ojos a la realidad?

¿Me identifico con aquellos que huyeron por miedo, abandonando al Maestro en la hora más trágica de su vida terrena?

¿Descubro en mí el doblez, la falsedad de aquel que lo vendió por treinta monedas, que, habiendo sido llamado amigo, traicionó a Jesús?

¿Me identifico con los que fueron débiles y lo negaron, como Pedro? Poco antes, había prometido a Jesús que lo seguiría hasta la muerte; después, acorralado y presa del pánico, jura que no lo conoce.

¿Me parezco a aquellos que ya estaban organizando su vida sin Él, como los dos discípulos de Emaús, necios y torpes de corazón para creer en las palabras de los profetas?

O bien, gracias a Dios, ¿me encuentro entre aquellos que fueron fieles hasta el final, como la Virgen María y el apóstol Juan? Cuando sobre el Gólgota todo se hace oscuridad y toda esperanza parece apagarse, sólo el amor es más fuerte que la muerte. El amor de la Madre y del discípulo amado los lleva a permanecer a los pies de la cruz, para compartir hasta el final el dolor de Jesús.

¿Me identifico con aquellos que han imitado a su Maestro y Señor hasta el martirio, dando testimonio de hasta qué punto Él lo era todo para ellos, la fuerza incomparable de su misión y el horizonte último de su vida?



La amistad de Jesús con nosotros, su fidelidad y su misericordia son el don inestimable que nos anima a continuar con confianza en el seguimiento a pesar de nuestras caídas, nuestros errores y nuestras traiciones.

Pero esta bondad del Señor no nos exime de la vigilancia frente al tentador, al pecado, al mal y a la traición que pueden atravesar también la vida sacerdotal y religiosa. Advertimos la desproporción entre la grandeza de la llamada de Jesús y nuestra pequeñez, entre la sublimidad de la misión y nuestra fragilidad humana. Pero el Señor, en su gran bondad y en su infinita misericordia, nos toma siempre de la mano, para que no perezcamos en el mar de la aflicción.

Él está siempre a nuestro lado, no nos deja nunca solos. Por tanto, no nos dejemos vencer por el miedo y la desesperanza, sino que con entusiasmo y confianza vayamos adelante en nuestro camino y en nuestra misión.

Ustedes, queridos hermanos y hermanas, están llamados a seguir al Señor con alegría en esta Tierra bendita. Es un don y una responsabilidad. Su presencia aquí es muy importante; toda la Iglesia se lo agradece y los apoya con la oración.

Desde este lugar santo deseo dirigir a todos un afectuoso saludo y deseo asegurarles que los recuerdo con afecto y los recuerdo con afecto. Los exhorto a ser testigos de la Pasión del Señor.

Imitemos a la Virgen María y a San Juan, y permanezcamos junto a las muchas cruces en las que Jesús está todavía crucificado. Éste es el camino en el que el Redentor nos llama a seguirlo. No hay otro, es este.

“El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí estará mi servidor”.

Francisco


Indivisa Manent!

Tuesday, October 08, 2013

Beatificación de 74 Hermanos Mártires Lasallistas

Saludos a todos(as):

En este mes de octubre de 2013, tendremos el gusto de ser testigos del testimonio de vida de 74 Hermanos Lasallistas que fueron martirizados en España, en la época de la guerra civil española.





A continuación, un material que han elaborado los Hermanos de España sobre este gran acontecimiento.

Los datos históricos nos cuentan que personas que habían dedicado su vida de forma incondicional a Dios a través de la educación, las vieron segadas sin saber ni cómo ni por qué...


Monday, April 29, 2013

Tema Confirmación: arraigados y edificados en Cristo

Saludos!

A continuación les comparto una presentación que utilicé con jóvenes Lasallistas de Lagos de Moreno, Jalisco, en su preparación al sacramento de la confirmación. Algunas ideas están basadas en un mensaje de Mons. Javier Salinas, actual Obispo de Mallorca.

¡Animo!





Creative Commons License
Tema confirmación: arraigados y edificados en Cristo is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported License.


Referencia: http://www.misionjoven.org/10/01/396_397_1.html

C@rpe Diem!

Sunday, April 21, 2013

Mensaje del Regina Coeli del Papa Francisco, Domingo IV Pascua, 21 abril 2013

Les comparto este interesante mensaje del Papa Francisco, en este domingo IV de Pascua, cuyo referente es el pasaje del Buen Pastor y donde también estamos celebrando la 50 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones bajo el lema "Las vocaciones signo de esperanza basada en la fe".



Mensaje del Regina Coeli del Papa Francisco, Domingo IV Pascua, 21 abril 2013, Día del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.




¡Queridos hermanos y hermanas, buenos dias!

El Cuarto Domingo del Tiempo de Pascua está caracterizado por el Evangelio del Buen Pastor – en el capítulo decimo de San Juan –, que se lee cada año. El relato de hoy narra estas palabras de Jesús: « Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa» (10,27-30). En estos cuatro versículos se encuentra todo el mensaje de Jesús, está el núcleo central de su Evangelio: Él nos llama a participar en su relación con el Padre, y ésta es la vida eterna.

Jesús quiere establecer con sus amigos una relación que sea el reflejo de aquella que Él mismo tiene con el Padre: una relación de pertenencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión. Para expresar este entendimiento profundo, esta relación de amistad Jesús utiliza la imagen del pastor con sus ovejas: él las llama y ellas reconocen su voz, responden a su llamado y lo siguen. ¡Esta parábola es hermosísima! El misterio de la voz es sugestivo: desde el vientre de nuestra madre aprendemos a reconocer su voz y aquella del papá; por el tono de una voz percibimos el amor o el desprecio, el afecto o la frialdad. ¡La voz de Jesús es única! Si aprendemos a distinguirla, Él nos guía por el camino de la vida, un camino que supera también el abismo de la muerte.

Pero a un cierto punto Jesús dice, refiriéndose a sus ovejas: « Mi Padre, que me las ha dado…» (Jn 10,29). Esto es muy importante, es un misterio profundo, no fácil de comprender: si me siento atraído por Jesús, si su voz calienta mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza… ¡Y Jesús es todo esto en plenitud! Esto nos ayuda a comprender el misterio de la vocación, especialmente de las llamadas a una especial consagración. A veces Jesús nos llama, nos invita a seguirlo, pero quizás sucede que no nos damos cuenta que es Él, justo como le pasó al joven Samuel. Hoy, aquí en la Plaza hay muchos jóvenes. Quisiera preguntarles: ¿han escuchado a veces la voz del Señor que a través de un deseo, una inquietud, les invitaba a seguirlo más de cerca ? ¿Han tenido ganas de ser apóstoles de Jesús? Es necesario jugarse la juventud por grandes ideales. ¡Pregunta a Jesús qué cosa quiere de ti y sé valiente! Detrás y antes de cada vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, está siempre la oración fuerte e intensa de alguien: de una abuela, de un abuelo, de una madre, de un padre, de una comunidad… Es por esto que Jesús ha dicho: « ¡Rueguen al dueño de los sembrados –o sea a Dios Padre- que envíe trabajadores para la cosecha!» (Mt 9,38).

Las vocaciones nacen en la oración y de la oración; y sólo en la oración pueden perseverar y fructificar. Me gusta subrayarlo hoy, que es la “Jornada mundial de oración por las vocaciones”. Oremos en particular por los nuevos Sacerdotes de la Diócesis de Roma que he tenido la alegría de ordenar esta mañana. E invoquemos la intercesión de María, que es la Mujer del “sí”. Ella ha aprendido a reconocer la voz de Jesús desde cuando lo llevaba en el vientre. ¡Que María nos ayude a conocer cada vez mejor la voz de Jesús y a seguirla, para caminar en el camino de la vida! (Traducción del italiano, Raúl Cabrera-RV).

Referencia: http://www.revistaecclesia.com/regina-coeli-del-papa-francisco-domingo-iv-pascua-21-abril-2013/

Indivisa Manent


C@rpe Diem!




Saturday, April 20, 2013

Oraciones por el Hermano Raúl Basconsillos, Hermano Lasallista, voluntario de PROYDE

Les comparto esta noticia de uno de mis Hermanos Lasallistas de España y que en la entrega de su misión, descansa ahora ya, en la casa del Padre.

Noticia tomada de la página de PROYDE (19 de abril 2013).





Es muy doloroso tener que escribir sobre la muerte de Raúl para quienes le conocimos y sobre todo por las duras circunstancias en las que se ha producido su fallecimiento. Desde hace unos días, las noticias sobre su salud eran muy preocupantes. Un Paludismo Cerebral que en Guinea Ecuatorial ya no podían seguir tratando, recomendaban repatriarle de inmediato. Es lamentable tener que decir que a pesar de haber enviado un avión - UVI desde España finalmente los retrasos administrativos en la salida del avión han podido precipitar este final de su vida.

Raúl, Hermano de La Salle, se había ido al comienzo del curso escolar para Guinea Ecuatorial y daba clases en el Centro Profesional La Salle de Bomudi. Antes, había estado en Galicia, y a pesar de ser castellano de Burgos, ya se consideraba gallego de adopción.

En su trabajo como profesor en España, en Sector La Salle de Valladolid ((PROYDE - Noroeste), había estado comprometido con PROYDE animando las campañas educativas entre sus alumnos/as. Raúl también había estado como Voluntario de Verano en la India. Sus compañeros/as de Voluntariado le recuerdan como una persona sencilla y trabajadora. Comprometida hasta el final con lo que emprendía. En los dos años que pasó en Madrid antes de irse a Guinea Ecuatorial, trabajó como Voluntario en el Departamento de Comercio Justo. Ni que decir tiene que todavía recuerdan su labor callada y eficaz el par de tardes que acudía, casi sin comer, al salir de la universidad. 

Al poco de llegar a Bomudi, nos escribía “unas líneas para agradeceros los ratos que hemos pasado juntos en PROYDE durante estos dos cursos. Gracias por todo lo bueno que me habéis enseñado. Cuando queráis nos vemos en Guinea. Un abrazo muy fuerte.” A este correo, Charlotte, Responsable de Comercio Justo en PROYDE, le decía: “Qué penita me da que ya se acabe tu estancia entre nosotros!! Me alegro haber compartido este tiempo contigo y haber disfrutado de lo mucho que has aportado y seguirás aportando a todo el equipo. Permanecerás como el "super Raúl" más allá de tus nuevas fronteras!! Que disfrutes mucho en tus nuevos horizontes y no te olvides de enviarnos noticias!!!” Y Javier, Director de PROYDE, le contestaba: “quería decirte que te echaremos mucho de menos. Vamos a añorar tu compromiso, tu disponibilidad, tu atención para con todos, y en particular con los clientes y equipo de Comercio Justo. Echaremos de menos tu saber hacer y la huella que has dejado que no apreciamos hasta que ya no estás. Que te vaya muy bien en Guinea, que nos sigas contando cosas”. Raúl, se comprometió a enviarnos noticias para la web de PROYDE, pero... “Sé que he prometido escribir una crónica para PROYDE pero no sé cuándo encontraré un rato porque siempre hay agujeros que tapar: cuando no es una fuga de agua es poner un interruptor, la lavadora,... Desde luego estoy contento y aún no me ha picado la mosquita del paludismo. Un abrazo”.


Descansa en paz Hermano y ahora que te encuentra en la casa del Padre, acompáñanos y sé nuestro guía en esta vida...

Indivisa Manent...


Referencia:

http://www.sallep.net/proyde/index.php?option=com_content&view=article&id=1078%3Araul-basconcillos-voluntario-de-proyde-muere-de-paludismo&catid=82&Itemid=2



Monday, April 08, 2013

Mensaje de fin de actividad de misiones

Saludos!

Les comparto el siguiente mensaje que dirigí a los más de 900 jóvenes que participaron en la celebración de clausura de las Misiones el pasado domingo 31 de marzo del presente en la comunidad de El Salto, Pueblo Nuevo, Dgo.

Buen día Hermanos Lasallistas, Jóvenes Misioneros y Lasallistas que nos acompañan.

Jóvenes, a ustedes no les ha bastado quedarse de brazos cruzados en sus comunidades educativas, sin que han ido un poco más allá, ya que no les ha bastado sensibilizarse y concientizarse con el mensaje de Jesucristo, sino que también, se han comprometido, asumiendo la Fe, como una actitud de vida; han descubierto que Jesucristo, es la fuerza transformadora de la persona, de sus personas.

Que lo que han vivido en estos días, jóvenes, ojalá que no se quede como una mera anécdota más de sus vidas, sino que esto trascienda y a la vez, confío en que se traduzca en compromisos con los que más los necesitan en sus comunidades, a ejemplo de San Juan Bautista De La Salle, el cual supo estar atento a las necesidades de los niños, jóvenes y adultos de su época.

Estimados jóvenes, recuerden que mientras se dejen conquistar por Jesús y tengan como propósito, ser mejores como personas, como cristianos y como Lasallistas, van por buen camino.

Como diría San Pablo, recuerden que son ciudadanos del cielo y que la recompensa por mantenerse firmes en el Señor Resucitado es vivir en comunión con el Dios de la vida y del Amor.

Gracias Jóvenes y gracias Lasallistas que están aquí presentes, porque al igual que María, nuestra Madre, aceptaron vivir con entrega, responsabilidad, valentía y alegría, la invitación de proclamar la grandeza del Señor.

Que la Virgen de la Estrella siga acompañándoles en su diario caminar, así como en el viaje de regreso a sus comunidades.

Gracias a todos los que hicieron posible esta experiencia, gracias sobretodo, a la comunidad del voluntariado Lasallista de El Salto.

Indivisa Manent...

¡Viva Jesús en nuestros corazones... por siempre!


Carpe Diem!

Javier Balán, fsc


Wednesday, March 27, 2013

He visto la vida desde otra perspectiva y se ha ampliado mi visión del mundo, he purificado mi mente y he abierto mi corazón

Saludos!

El día de hoy, encontrándome de visita en la comunidad Lasallista del Salto, P.N. Durango, México, han recordado con mucho respeto, la memoria de un joven voluntario Lasallista, el cual, en el 2007, encontrándose en actividad de Misiones (espacio de catequesis y evangelización durante la semana Santa), partió a la casa de Dios.

Y porque considero importante, el testimonio de este joven, me permito reproducir un mensaje que los jóvenes voluntarios lasallistas actuales, presentaron hace unos momentos en oración de Carlos Javier Méndez Flores (RIP):

Cuando decidí venir a El Salto, no sabía cuál era mi concepción del voluntariado, mi única experiencia eran las misiones, sin embargo, llegué a descubrir un lugar que no imaginaba.
Empezamos el año con un mes en casa, en donde recibimos clases y vivimos en comunidad, esa fue, creo yo, la más difícil experiencia, creo que el vivir con tantas personas no es fácil y que el tiempo de adaptación depende de cada quien, en mí, tomó mucho. Aparte de mi soledad, yo añoraba muchas cosas y empecé a refugiarme en la oración, poco a poco las cosas se fueron dando… y las misiones comenzaron. La diferencia de estas misiones es que te dejan una enseñanza distinta, profunda y para toda la vida.
He vivido tantas misiones increíbles y me he convertido de tantas maneras que ya no soy, el que llegó aquí, un día asustado ante lo desconocido. He vivido tantas misiones increíbles y me he convertido de tantas maneras que ya no soy, el que llegó aquí un día asustado ante lo desconocido.
Esta cosa te somete a vivencias y sensaciones que no puedes sentir en otros lugares; tus pensamientos inestables, a veces elevados, a veces destruidos… tu espíritu es un altibajo de emociones y aquí liberas muchos problemas que no sabías que pudieras tener y lo más importante es que lo que hagamos tiene un enfoque hacia Dios.
Somos jóvenes comunes viviendo una vida semejante a la de un religioso.
Aquí el crecimiento depende mucho de las personas y aprende que ninguna mejoría viene sin un poco de sacrificio.
He visto la vida desde otra perspectiva y se ha ampliado mi visión del mundo, he purificado mi mente y he abierto mi corazón.
Esta experiencia me ha llenado de alegría y me atrevería a decir que de "gracia".
Sin embargo, este es un camino, un paso, la dirección que tomaremos depende mucho de lo que hagamos aquí.
Mi vida tomó un nuevo sentido y todo lo que tenía planeado se pone en interrogación, nada es lo que parecía, sino más bello.
Empiezo a ver cada momento de alegría, atesorarlo y afrontar con valentía las luchas internas, los problemas de esta tierra; porque todo camino que se inicia con Jesús, aunque sea el más espinoso, tendrá una hermosa luz, un grandioso final.

Carlos Javier Méndez Flores (RIP)

Que el testimonio de vida de Carlos Javier, siga siendo un testimonio de vida para todos nosotros que nos animamos a vivir la experiencia de Misiones, no para dar de lo que nos sobra, sino para dar lo mejor de nosotros mismos.